miércoles, 27 de julio de 2016

EL TESORO ESCONDIDO


"El reino de los cielos se puede comparar a un tesoro escondido en un campo. Un hombre encuentra el tesoro, y vuelve a esconderlo allí mismo; lleno de alegría, va, vende todo lo que posee y compra aquel campo.
También se puede comparar el reino de los cielos a un comerciante que anda buscando perlas finas; cuando encuentra una de gran valor, va, vende todo lo que posee y compra la perla."

Ese tesoro escondido es el Reino. Y no está tan escondido. está en medio de nosotros; pero no sabemos verlo. Aunque seamos muy religiosos, ese tesoro no es nuestro si no lo dejamos todo por él y si no estamos llenos de alegría.
Si de verdad hubiésemos encontrado a Jesús y el Reino, toda nuestra vida estaría enfocada a conseguirlos.  Y, como dice Jesús, estaríamos llenos de alegría por este encuentro. Si la religión nos llena de preocupaciones, de problemas, y no nos llena de paz y alegría, es que el Reino no es un tesoro ni una perla preciosa para nosotros. Si nuestra religión consiste en una oraciones, en unas ceremonias de vez en cuando y no nos lleva a entregarnos a los demás, a luchar por un mundo más fraterno, no hemos encontrado el Reino, no lo consideramos un tesoro.


LLIBRE D'AMIC I AMAT (238)


238.- Digues, foll, ¿quin feix és més feixuc i més pesant: treballs per amor o treballs per desamor?
Respongué que ho demanés als homes que fan penitència per amor del seu Amat o per temor dels turments infernals.

238.- Dí, loco, ¿qué fardo es más molesto y más pesado: trabajos por amor o trabajos por desamor?
Respondió que se lo preguntaran a los hombres que hacen penitencia por amor de su Amado o por miedo a los tormentos del infierno.

martes, 26 de julio de 2016

CONVIVENCIA Y RESPETO


"Jesús despidió a la gente y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él y le pidieron que les explicase la parábola de la mala hierba en el campo. Él les repondió: 
- El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, y el campo es el mundo. La buena semilla representa a los que son del reino; la mala hierba, a los que son del maligno; y el enemigo que sembró la mala hierba es el diablo. La siega representa el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se la quema en una hoguera, así sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre mandará sus ángeles a recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros y a los que practican el mal. Los arrojarán al horno encendido,q donde llorarán y les rechinarán los dientes. Entonces, aquellos que cumplen lo ordenado por Dios brillarán como el sol en el reino de su Padre. Los que tienen oídos, oigan."

La explicación de Jesús es clara. Sólo Dios puede juzgar. Nos guste o no, debemos convivir con el mal. O lo que nosotros consideramos mal; pero sólo Dios lo sabe. Sólo Dios puede juzgar.
Por eso es tan importante aprender a convivir y a respetar a los demás. Si nos convencemos de que todos pueden enseñarnos algo y de que todo el mundo tiene valores, se nos hará mucho más fácil la convivencia. 

LLIBRE D'AMIC I AMAT (237)


237.- Demanaren a l'Amat qui era el seu Amic. Respongué que aquell que, per honrar i lloar els seus honraments, no dubtava davant res, i que totes les coses renunciava per obeir els seus manaments i els seus consells.

237.- Preguntaron al Amado wuién era su Amigo. Respondió que aquél que, para honrar sus honores, no dudaba ante nada, y que renunciaba a todo para obedecer sus mandamientos y sus consejos.

lunes, 25 de julio de 2016

SERVICIO Y ENTREGA, NO AUTORIDAD


"La madre de los hijos de Zebedeo se acercó con ellos a Jesús, y se arrodilló para pedirle un favor.  Jesús le preguntó:
– ¿Qué quieres?
Ella le dijo:
– Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó:
– No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa amarga que voy a beber yo?
Le dijeron:
– Podemos.
Jesús les respondió:
– Vosotros beberéis esa copa de amargura, pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Será para quienes mi Padre lo ha preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo:
– Sabéis que, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes descargan sobre ellos el peso de su autoridad. Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que entre vosotros quiera ser grande, que sirva a los demás;  y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo.  Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos."

La festividad de hoy nos presenta este evangelio. Las religiones están organizadas jerárquicamente. Unos pocos mandan, y la mayoría obedece. Así estaba organizado el judaísmo. No es de extrañar que la madre de los Zebedeos, como madre que desea lo mejor para sus hijos. le pida a Jesús puestos preferentes para sus hijos. Pero la idea de Jesús no es de jerarquía. El que quiere ser importante en el Reino no es el que manda, si no el que sirve y se entrega. El que hace lo que Él hizo: curar, devolver la vista, hacer andar...y entregar su vida hasta el final.
Desgraciadamente nuestra Iglesia sigue siendo jerárquica y se sigue luchando por alcanzar los altos cargos. Y los que los tienen, no suelen escuchar a los fieles y no todos sirven y se entregan. Pero lo que Jesús dijo a sus seguidores está claro, pero no lo queremos entender. 

LLIBRE D'AMIC I AMAT (236)


236.- Demanaren a l'Amic qui era el seu Amat. Respongué que allò que el feia estimar, desitjar, llanguir, sospirar, plorar,ésser escarnit, morir.

236.- Preguntaron al Amigo que quién era su Amado. Respondió que aquello que le hacía amar, desear, languidecer, suspirar, llorar, ser escarnecido, morir.

domingo, 24 de julio de 2016

DIOS PADRE


"Estaba Jesús una vez orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le rogó:
– Señor, enséñanos a orar, lo mismo que Juan enseñaba a sus discípulos.
Jesús les contestó:
– Cuando oréis, decid:
Padre, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Danos cada día el pan que necesitamos.
Perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos
a todos los que nos han ofendido.
Y no nos expongas a la tentación.
También les dijo Jesús:
– Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle. Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada. Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre.
¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"

Los discípulos ven rezar a Jesús y le piden que les enseñe a ellos a orar. El Padrenuestro es algo más que una oración; es una clase de oración.
Jesús empieza su oración dirigiéndose a Dios como Padre. ¿A qué Dios nos dirigimos nosotros? La actitud de hijos es fundamental para poder rezar. Jesús no quiere que nos dirijamos ante un juez, o alguien todopoderoso que puede aniquilarnos en cada momento. Jesús nos indica que Dios, ante todo, es Padre. Abba, que es el apelativo cariñoso, con el que se dirigían los niños a su padre.
Lo primero que debemos pedir es la llegada del Reino y que se cumpla la voluntad de Dios. Porque es padre, Él sabe realmente lo que es mejor para nosotros, lo que nos conviene.
Luego hemos de pedir lo necesario para poder vivir: el pan de cada día. No mi pan, si no nuestro pan. Nuestra oración siempre debe ser solidaria. Aunque recemos solos, debemos hacerlo unidos a todos y pensando en todos. La oración debe movernos al servicio, a la solidaridad, al amor.
Debemos pedir perdón, pero siempre ha de estar precedido por el nuestro hacia los demás.
Hemos de pedir ayuda ante el mal. Ese mal que nos rodea y que nos empuja a todos.
Y la oración debe ser constante. Cada día debemos dedicar unos momentos a la plegaria. Mejor aún, debemos intentar convertir toda nuestra vida en oración. Para ello debemos vivir siempre en la presencia de Dios.