lunes, 21 de abril de 2014

¡HA RESUCITADO!


Hoy os dejo el vídeo de meditación sobre la Vigilia Pascual de la Hna. Regina Goberna del Monestir de Sant Benet de Montserrat.
¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN A TODOS!!!

domingo, 20 de abril de 2014

BUSCAR LA LUZ EN LA OSCURIDAD


"El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
– ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó a mirar y vio allí las vendas, pero no entró. Detrás de él llegó Simón Pedro, que entró en el sepulcro. Él también vio allí las vendas, y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado y creyó. Y es que todavía no habían entendido lo que dice la Escritura, que él tenía que resucitar."

El evangelio de Juan es el más simbólico de los cuatro. Nos presenta a María Magdalena buscando a Jesús "cuando todavía estaba oscuro". Naturalmente no lo encuentra. Allí sólo había oscuridad. En realidad ni ellas ni ellos habían entendido nada de lo que Jesús les había dicho y no habían entendido que tenía que resucitar.
Lo mismo nos ocurre a nosotros. Buscamos a Jesús en la oscuridad, allí donde no está. Porque Él es la LUZ. Reducimos la Resurrección a un dogma, a unas palabras que hay que creer y no VIVIMOS la Resurrección. No acabamos de entender que Dios es un Dios de vivos, no de muertos. Que Jesús está en los pobres, en los enfermos, en los perseguidos, en los presos, en los hambrientos...en todos los crucificados de este mundo. Y que Dios, como a Jesús, les dará la vida.
No acabamos de entender, que cada vez que nos reunimos en su nombre, Él está en medio de nosotros. No acabamos de entender, que cada vez que nos amamos, Él está con nosotros, porque Él es Amor.
Pedro y Juan creyeron cuando vieron el sepulcro vacío. ¿Tendrán que vaciarse las iglesias para que nosotros creamos?¿Para que nos demos cuenta que Jesús está vivo en los hombres y no en las piedras?
Vivir luchando por los que sufren, por la justicia, por los desvalidos, es hacer a Jesús presente en este mundo. Jesús resucita en cada hombre al que damos de comer, en cada desnudo al que vestimos, en cada condenado injustamente al que liberamos...Jesús está VIVO en nosotros.

sábado, 19 de abril de 2014

DESCANSA DULCEMENTE


La coral final de la Pasión según San Mateo de Bach es muy popular; pero no tanta gente conoce las palabras que cantan. El sábado Santo es el día del Silencio de Dios. Y los fieles le cantan: "Descansa, descansa dulcemente". En el sepulcro descansa Jesús y sus miembros. El dolor de Jesús y el dolor de toda la humanidad. Con Jesús esperamos el día de la Resurrección, el triunfo sobre la muerte y el dolor. El triunfo del Amor.
Mientras, le decimos a Jesús : "Descansa, descansa dulcemente."

viernes, 18 de abril de 2014

VIA CRUCIS


Hoy no os dejo ningún comentario. La Pasión de Jesús, hoy del evangelio de San juan, es para leerla y meditarla cada uno en silencio.
Os dejo este Via Crucis de ACAT, (Acción de los Cristianos por la Abolición de la Tortura). El camino de la Cruz de Jesús, es el camino de todos los que sufren la injusticia en sus propias carnes. Aquí tenéis la dirección, para copiar y pegar arriba.
http://www.catalunyareligio.cat/sites/default/files/ACAT_Cami_de_la_creu_2014.pdf

jueves, 17 de abril de 2014

A LOS PIES DE LOS DEMÁS


"Era la víspera de la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.
El diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a Jesús. Durante la cena, Jesús, sabiendo que había venido de Dios, que volvía a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad, se levantó de la mesa, se quitó la ropa exterior y se puso una toalla a la cintura. Luego vertió agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavar los pies a Simón Pedro, este le dijo:
– Señor, ¿vas tú a lavarme los pies?
Jesús le contestó:
– Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero más tarde lo entenderás.
Pedro dijo:
– ¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús:
– Si no te los lavo no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo:
– ¡Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!
Pero Jesús le respondió:
– El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Dijo: “No estáis limpios todos”, porque sabía quién le iba a traicionar.
Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la ropa exterior, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo:
– ¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado un ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo que yo os he hecho."

En el evangelio de Juan, en lugar de la institución de la eucaristía, tenemos a Jesús lavando los pies de sus discípulos. Es más, cuando Pedro protesta, Jesús le responde que si no se deja lavar los pies no puede ser su discípulo, no es uno de los suyos. En los otros tres evangelios, tras distribuir el pan y le vino les dice que hagan también ellos lo mismo. Aquí, tras lavarles los pies, también les dice que hagan ellos lo mismo.
En este acto de Jesús se nos muestra el verdadero sentido de la Eucaristía. Jesús se hace presente en el pan y el vino no por un acto de magia, sino por un acto de amor, de entrega. Al igual que Jesús se hace presente en el pan y el vino, también se hace presente en el otro cuando lo amamos, cuando nos entregamos a él, cuando nos ponemos a sus pies.
La Eucaristía es algo más que un rito. Nos reunimos alrededor de la mesa para que, al sentirnos realmente hermanos, al entregarnos los unos a los otros, Jesús se haga presente en medio de nosotros; en el pan y el vino y también en los hermanos que nos rodean. De la Eucaristía deberíamos salir llenos de Jesús y llenos de los otros; llenos de una  Vida, que hiciera de nosotros hombres nuevos, diferentes, transfigurados... Por eso, si consideramos la Eucaristía como una obligación o un precepto, significa que no hemos entendido nada.
Jesús se arrodilla a nuestros pies para que nosotros nos arrodillemos a los pies de los demás, a los pies del mundo y luchemos por transformarlo con todas nuestras fuerzas.

miércoles, 16 de abril de 2014

UN SILENCIO QUE ES PRESENCIA


Hoy, a las puertas del Tríduo Santo, os ofrezco este fragmento de José F. Moratiel:

"Te invito a quedarte en silencio,
te invito a hacer silencio, a no desear otra cosa...
¡Recupera la inocencia de no desear nada!
El silencio se busca, el silencio se vive, el silencio se ama:
basta con mirar al interior
y dejarse llevar por el viento suave del Espíritu,
por la brisa suave de la respiración;
basta con mirar al interior
y darse cuenta de su presencia.

¡Confía en su PRESENCIA!
Una presencia que siempre puedes descubrir y volver a descubrir,
una presencia que siempre está, aunque a veces no te des cuenta,
una presencia que se hace silencio, o sonrisa, o mirada tierna...

¡Confía en su PRESENCIA!
Una presencia que se hace serenidad, confianza, coraje, empuje...,
una presencia que te espera y puede reconfortarte,
una presencia escondida, que en el silencio se puede desvelar.

¡Confía en su PRESENCIA!
Una presencia sin grandes pretensiones,
sólo la de retornarte  al interior
y hacer que te des cuenta de toda la bondad que hay en tu corazón,
una presencia siempre acogedora,
a pesar de que a veces te marches lejos,

¡Confía en su PRESENCIA!
Una presencia que se experimenta de formas diversas, muy sencillas,
una presencia que te hace sentir que estás en buenas manos,
una presencia que requiere presencia, estar aquí y ahora, muy atento,
atento a la respiración, a una palabra, atento porque Él está aquí.

¡Experimenta el gozo de vivir en esta PRESENCIA!
Experimenta la paz que hay en tu interior,
una paz que es señal de la presencia de Dios en tu corazón.
Experimenta la disponibilidad que hay en tu interior:
es el silencio quien va haciendo tu corazón más disponible,
que va haciendo de tu vida una maravillosa ofrenda.
Deja que el silencio vaya sacando todo lo que hay en tu corazón,
que se vaya liberando,
deja que vaya revelándose la presencia de Dios en tu interior."

(José F. Moratiel) 

martes, 15 de abril de 2014

LO SEGUIMOS TRAICIONANDO


"Habiendo dicho estas cosas, Jesús, profundamente conmovido, añadió con toda claridad:
– Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
Los discípulos comenzaron a mirarse unos a otros, sin saber a quién se refería. Uno de sus discípulos, al que Jesús quería mucho, estaba cenando junto a él, y Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara a quién se refería. Él, acercándose más a Jesús, le preguntó:
– Señor, ¿quién es?
– Voy a mojar un trozo de pan – le contestó Jesús –, y a quien se lo dé, ese es.
En seguida mojó un trozo de pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Tan pronto como Judas tomó el pan, Satanás entró en su corazón. Jesús le dijo:
– Lo que vas a hacer, hazlo pronto.
Pero ninguno de los que estaban cenando a la mesa entendió por qué se lo había dicho. Como Judas era el encargado de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le decía que comprara algo para la fiesta o que diera algo a los pobres. Judas tomó aquel trozo de pan y salió en seguida. Ya era de noche.
Después de haber salido Judas, Jesús dijo:
– Ahora se manifiesta la gloria del Hijo del hombre, y la gloria de Dios se manifiesta en él. Y si él manifiesta la gloria de Dios, también Dios manifestará la gloria del Hijo del hombre. Y lo hará pronto. Hijitos míos, ya no estaré mucho tiempo con vosotros. Me buscaréis, pero lo mismo que dije a los judíos os digo ahora a vosotros: No podréis ir a donde yo voy.
Simón Pedro preguntó a Jesús:
– Señor, ¿a dónde vas?
A donde yo voy – le contestó Jesús – no puedes seguirme ahora, pero me seguirás después.
Pedro le dijo:
– Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy dispuesto a dar mi vida por ti!
Jesús le respondió:
– ¿De veras estás dispuesto a dar tu vida por mí? Pues te aseguro que antes que cante el gallo me negarás tres veces."

La liturgia de hoy nos presenta un fragmento de la Última Cena. Una cena de despedida. Una despedida triste, ensombrecida por la traición.
La de Judas, claro. Pero también la de Pedro y los demás apóstoles que le abandonarán a su suerte en el último momento.
Judas vende a Jesús porque no está de acuerdo con el sesgo que están tomando los acontecimientos. Él, probablemente, esperaba un Jesús triunfal, rey, que venciera a los romanos. Y se encuentra con un cordero manso, que sólo habla de amor y le invita a amar incluso a sus enemigos. 
Pero Pedro y los demás apóstoles saldrán corriendo cuando Jesús es detenido. Y Pedro, le negará por cobardía tres veces.
Nosotros lo seguimos traicionando. Lo traicionamos cuando buscamos una Iglesia triunfal, dominadora, poderosa. Lo traicionamos cuando lo dejamos abandonado en la persona del pobre, del perseguido, del desahuciado...Cuando no somos valientes para luchar por la justicia. 
Pero, de la misma manera, que Jesús perdonó a Pedro y a los apóstoles, también nos espera cada día con los brazos abiertos, comprensivo con nuestra debilidad. Si nos acercamos a Él en la oración y en la eucaristía, recibiremos la fuerza necesaria para seguirlo de verdad y amarlo entregándonos al pobre y al marginado.