martes, 25 de noviembre de 2014

EL ANACORETA Y LA SUERTE


Se quejaba de que no tenía suerte y por eso no progresaba en la vida. El Anacoreta y le miró a los ojos y le dijo:
- Si esperamos a la suerte para cambiar las cosas, hay que esperar a que esta llegue; si confiamos en nuestro trabajo y perseveramos en él, las cosas van cambiando poco a poco.

EL ANACORETA Y LA LECTURA DEL EVANGELIO


Aquel hombre dijo al Anacoreta:
- Para qué leer tanto el Evangelio. Siempre dice lo mismo.
El anciano pegó un respingo; luego sonrió y dijo:
- Precisamente, cuando leemos el Evangelio meditándolo, cada vez nos dice algo distinto. No porque el libro cambie, sino porque nuestras circunstancias cambian. 
Se detuvo unos instantes y prosiguió:
- No se trata de interpretarlo a nuestra conveniencia; de buscar excusas a nuestro comportamiento. Si lo leemos intentando buscar la Verdad, la respuesta a nuestras preguntas, encontraremos en él la luz que nos ayudará a crecer y a seguir adelante.
Miró a aquel hombre y concluyó:
- El Evangelio no es una biografía, ni una novela. Es la reflexión de la primera comunidad cristiana sobre las palabra y los hechos de Jesús que habían llegado hasta ellos. Esa reflexión, debemos continuarla en nuestras circunstancias actuales.

lunes, 24 de noviembre de 2014

EL ANACORETA Y LA FE " PEQUEÑA"


El Anacoreta y su joven seguidor comentaban el evangelio del domingo. El anciano dijo:
- Los apóstoles le pidieron a Jesús que les aumentara la Fe y les respondió, que si tenían una fe pequeña como un grano de mostaza serían capaces de hacer cosas extraordinarias.
El joven seguidor lo miró con cara de extrañeza y repuso.
- Pero ese no era el evangelio de ayer.
Rió el Anacoreta y contestó.
- ¡Claro que sí! Los apóstoles valoraban la Fe por su tamaño, y  puede ocurrirnos que nuestra Fe sea tan grande por las adherencias que posee, y, sin embargo, volverse inoperante. ¿Acaso Dios no se revela siempre en este mundo como pequeño, débil y necio? En el evangelio de ayer, se nos presentaba precisamente esa Fe implícita, anónima. La de los que se dedican a los demás, la de los que dan de comer, de beber, curan, visten...Aunque te escandalice, esa Fe pequeña como un grano de mostaza, es la Fe de los sin Fe, pero que dan su vida por los demás y saben luchar por la justicia.

domingo, 23 de noviembre de 2014

LA CORONA DEL REY


 "Cuando venga el Hijo del hombre rodeado de esplendor y de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los de su derecha:
- Venid vosotros, los que mi Padre ha bendecido: recibid el reino que se os ha preparado desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme.
 Entonces los justos preguntarán: 
- Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos forastero y te recibimos, o falto de ropa y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?
 El Rey les contestará: 
- Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis.
Luego dirá el Rey a los de su izquierda: 
- Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces ellos preguntarán: 
- Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?
 El Rey les contestará: 
- Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis. Estos irán al castigo eterno, y los justos, a la vida eterna."

El último domingo del Año Litúrgico nos presenta la festividad de Cristo Rey. Esta imagen no nos dice gran cosa hoy. Es más, para muchos es negativa. Quizá en otro tiempo de la historia se mezclaron, política, intereses y religión. Sin embargo, hoy, este texto, leído con el espíritu del evangelio, es fundamental para nuestra vida de cristianos. Nos indica cuál es la corona de este Rey: los pobres, los marginados, los perseguidos, los hambrientos...
San Juan de la Cruz escribió: "en el último día se nos juzgará del amor..." Y los cristianos nos llenamos la boca hablando del amor, de que es lo más importante, de que sin amor la espiritualidad no es verdadera...Pero, curiosamente, Jesús en el Evangelio no utiliza casi nunca la palabra amor. Él, con toda su vida, nos enseña que el amor no son palabras, sino hechos. Él dedicó toda su vida a curar, a acoger, a perdonar, a estar al lado del leproso, el ciego, el paralítico. Él abrió los brazos al que la sociedad consideraba pecador. Y en este texto nos indica claramente quiénes son los que realmente lo han seguido, aunque ni siquiera lo pretendieran. 
Hoy Jesús nos presenta las joyas de su corona.

sábado, 22 de noviembre de 2014

RECUERDOS CON MÚSICA: ÉS A LES NOSTRES MANS


Hoy es la festividad de Santa Cecilia, patrona de los músicos. En mis años de escolar y de profesor lo celebrábamos con un festival musical. La canción que hoy os cuelgo, es de este año, pero este vídeo es el trabajo de un alumno de La Salle Manresa sobre el lema que este año siguen las escuelas La Salle: En nuestras manos está

jueves, 20 de noviembre de 2014

SI FUESE VERDAD, SEÑOR...


Hoy os dejo este precioso texto de Manuel J. Fernández Márquez, tomado de su libro "Seducidos por Dios. Hacia un despertar contemplativo" (Ed. San Pablo)

Si fuese verdad, Señor, que nos esperas "allí",
yo recorrería mil caminos hasta llegar a ti.

¿Por qué te quedas tan lejos, Señor?
¿Por qué nos esperas "allí",
sin acercarte ni moverte?

"Estás "allí" y estás "aquí",
nos dicen los sabios que te conocen bien.
"Estás aquí y allí", dicen los santos
que te viven y te sienten,
hasta en el aire que les envuelve.

Si fuese cierto, Señor, que estás aquí,
aquí miso clavaría mi tienda
y aquí viviría feliz.

(Manuel J. Fernández Márquez)